domingo, 13 de marzo de 2011

RED SOCIAL

El contragolpe llegó rápido. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles y el Centro Electrónico de Información sobre la Privacidad reaccionaron violentamente. Los usuarios se rebelaron, reclamando que Facebook había violado el convenio social sobre el cual se basaba la compañía. Después siguió un acalorado debate sobre lo que significa ser una persona privada con identidad pública. En la primavera Zuckerberg anunció una versión simplificada de las configuraciones de privacidad.
Pregunté a Zuckerberg sobre esto durante nuestro paseo en Palo Alto. La privacidad, dijo, es el “asunto de tres vías” en línea. “A muchas personas les preocupa la privacidad y en estas cuestiones toman cualquier pequeño error que tengamos y lo convierten en un problema lo más grande posible”, afirmó. Después se disculpó mientras escribía en su iPhone 4para responder un texto de su madre. “Nos damos cuenta de que la gente quizá nos criticará por esto mucho tiempo, pero simplemente creemos que es lo correcto”.
Los críticos de Zuckerberg argumentan que su interpretación y entendimiento de la transparencia y la abertura son simplistas, si no totalmente ingenuos. “Si tienes 26 años, fuiste un chico dorado, has tenido dinero, una vida privilegiada y has sido exitoso siempre, por supuesto no puedes pensar que alguien tenga algo que ocultar”, dice Anil Dash, una pionera del blogging que fue la primera empleada de Six Apart, el constructor de Movable Type. Danah Boyd, una investigadora de medios sociales en Microsoft Research New England, añadió, “Ésta es una batalla filosófica. Zuckerberg piensa que el mundo podría ser un mejor lugar y más honesto, hemos oído esto una y otra vez, si las personas fueran más abiertas y transparentes. Mi sentimiento es que esto no vale el costo para muchos individuos”.
Zuckerberg y yo hablamos de la primera vez que me registré en Facebook, en septiembre de 2006.  A los usuarios se les pide marcar una casilla para indicar si están interesados en los hombres o en las mujeres. Le dije a Zuckerberg que me llevó varias horas decidir cuál casilla debía marcar. Si decía en Facebook que soy un hombre interesado en los hombres, todos mis amigos de Facebook, incluyendo parientes, colegas de trabajo, fuentes, algunos de los cuales quizá no aprueben la homosexualidad, podrían verlo.
“Así pues, ¿qué pusiste al final?” Preguntó Zuckerberg.
“Puse hombres”.
”Es interesante. Nadie ha hecho un estudio al respecto hasta donde sé, pero creo que Facebook podría ser el primer lugar donde un gran número de personas se han sincerado”, dijo él. “Pensamos que la sociedad generalmente estaba lista para lo que creamos”. Después continuó, “Creo que sólo es parte de la tendencia general que mencionamos acerca de que la sociedad es más abierta y eso es bueno”.
Después le dije a Zuckerberg que dos semanas después retiré la marca y dejé las casillas en blanco. Un par de parientes que eran amigos de Facebook habían preguntado sobre mi sexualidad y en aquél momento al menos, no deseaba que mis fuentes profesionales supieran que soy gay.
“¿Aún están en blanco?” Preguntó Zuckerberg.
“Sí, aún están en blanco”.
Él respondió con un suave “Huh”, dejó caer sus hombros, me miró luciendo genuinamente preocupado y algo intrigado. Facebook me había pedido publicar un detalle personal que no estaba listo para compartir.
En nuestra última entrevista, que fue por teléfono, pregunté a Zuckerberg sobre “Ender’s Game”, el libro de ciencia ficción cuyo héroe es un joven genio de la computación.
“Oh, no es mi libro favorito ni nada parecido”, respondió Zuckerberg, y sonaba sorprendido. “Sólo lo añadí porque me gusta. No creo que haya ningún significado real para el hecho de que esté en la lista y otros no.  Pero definitivamente hay libros, como la Eneida, cuya lectura disfruté mucho más”.
Leyó la Eneida por primera vez cuando estudiaba latín en la secundaria y le impactó la historia de la búsqueda de Eneas y su deseo de construir una ciudad que, citando el texto en inglés, “no conociera fronteras en tiempo y en grandeza”. Zuckerberg siempre tuvo un gusto por los clásicos, según me dijeron sus amigos y familiares.  (Sean Parker, amigo cercano de Zuckerberg, que trabajó como presidente de Facebook cuando se fundó la compañía dijo, “Existe una parte en él que estaba presente incluso cuando tenía 20 o 21 años, una clase de tendencia imperial. Le encantaban las odiseas griegas y todo lo relativo a ellas”). En una reunión de productos hace un par de años, Zuckerberg citó unas líneas de la Eneida.
Mientras hablábamos por teléfono Zuckerberg trató de recordar los versos particulares en latín. Después, esa noche me envió un mensaje instantáneo con las dos frases que recordó, poniéndolas en latín y en inglés: “la fortuna favorece a los atrevidos” y “una nación/imperio sin límites”.
Antes de que pudiera señalar cuán extrañamente aplicables podrían ser esas líneas a sus ambiciones actuales, escribió otra vez:

de nuevo
éstas son las citas más famosas en la Eneida
nada particular que haya encontrado.

RED SOCIAL

Regresamos a la charla sobre el invierno de 2004 y me describió cómo él y sus amigos “salían juntos e iban a Pinocchio’s, la pizzería local, para hablar sobre las tendencias en tecnología. Decíamos, ‘no es obvio que todos deben estar en el Internet? ¿No es inevitable que haya una enorme red social de personas?’ Era algo que esperábamos que ocurriera. Lo que es realmente sorprendente en la evolución de Facebook es, como lo pensé antes y lo pienso ahora, que si nosotros no lo hacíamos, alguien más lo haría”.
Por supuesto Zuckerberg lo hizo y una de las razones por las que lo conserva es que el dinero nunca ha sido su principal prioridad. En 2005 MTV Networks consideró comprar Facebook por 75 millones de dólares. Yahoo! y Microsoft pronto ofrecieron mucho más. Zuckerberg los rechazó a todos. Terry Semel, antiguo Director General de Yahoo!, que quiso comprar Facebook por mil millones de dólares en 2006, comentó, “Nunca conocí a nadie, olvidemos su edad, veintidós entonces o veintiséis ahora, nunca conocía a nadie que pudiera rechazar mil millones de dólares. Pero él dijo, ‘No se trata del precio. Éste es mi bebé y deseo seguir manejándolo, quiero seguir viendo cómo crece’. No lo podía creer”.
Recordándolo, Chan dice que la época de aquella propuesta de Yahoo! fue la más estresante en la vida de Zuckerberg. “Recuerdo que tuvimos una larga conversación sobre el trato de Yahoo!”, afirma. “Tratamos de apegarnos fielmente a nuestros objetivos, a lo que creemos y a lo que disfrutamos hacer en la vida, sólo cosas sencillas”, explica.
Los amigos esperan que Chan y Zuckerberg se casen. A principios de septiembre, Zuckerberg escribió en su página de Facebook, “Priscilla Chan se va a mudar este fin de semana. Ahora tenemos todas las cosas dobles, así que si necesitan cualquier aparato electrodoméstico, platos, vasos, etcétera, por favor vengan y llévenselos antes de que los regalemos”.
Las oficinas principales de Facebook están en un edificio de dos pisos, al final de una calle tranquila y llena de árboles. Zuckerberg lo apoda el Búnker. Facebook ha crecido tan rápido que ésta es la quinta casa de la compañía en seis años, la tercera en Palo Alto. Virtualmente no hay ninguna indicación fuera del Búnker. Sin embargo al entrar inmediatamente encuentras lo que llaman el Muro Facebook, que expone los pizarrones virtuales que los usuarios tienen en sus perfiles. Un día, a principios de agosto, el Muro estaba cubierto con publicaciones de auto referencias. Un empleado, abordando la constante crítica sobre las configuraciones de privacidad del sitio puso, “¿¿¿Cómo elimino mi publicación??? ¿Por qué no les importa mi privacidad? ¿¿Cuál es el valor predeterminado de esta aplicación para todos??” En el interior, hay un enorme mar de escritorios, sin cubículos, sin divisiones, sólo un espacio abierto con pequeñas salas de conferencia que tienen nombres de bandas (Run-DMC, New Edition, ZZ Top) y malas ideas (Knife at a Gunfight, Subprime Mortgage, Beacon, un controversial sistema de publicidad que Facebook introdujo en 2007 y después eliminó).
El escritorio de Zuckerberg está en medio de la oficina, a sólo unos pasos de su sala de conferencias con muros de vidrio y a un brazo de distancia de sus empleados más veteranos. Antes de llegar cada mañana, trabaja con un entrenador personal o estudia Mandarín, que está aprendiendo como preparación para el viaje a China. Zuckerberg participa en casi cada nuevo producto y función. Su horario diario usualmente está libre de 2 P.M. a 6 P.M. e invierte ese tiempo para reunirse con los ingenieros que trabajan en nuevos proyectos. Las reuniones están marcadas por los debates; al menos una docena de sus empleados han señalado, sin que se les pregunte, que Zuckerberg es un “intenso oyente”. A menudo es la última persona que sale de la oficina. Una fotografía publicada por un empleado de Facebook tomada el fin de semana del Día del Trabajo, mostraba a Zuckerberg sentado en una mesa grande en una sala de conferencias rodeado de colaboradores, todos ellos mirando a sus computadoras, inmersos en el código.
En sus primeros años Facebook pasó por una serie de ejecutivos senior. “Una puerta giratoria sería una descripción que se queda corta, esto era muy inestable”, comenta Breyer. Diez días después de contratar a un ejecutivo, según Breyer, Mark le enviaba un correo electrónico o lo llamaba para decirle que estaba despedido. Las cosas se calmaron en marzo de 2008, cuando Zuckerberg contrató a Sheryl Sandberg, una veterana de Google que había sido Jefa de Personal para Lawrence Summers cuando fue Secretario del Tesoro. Se unió a Facebook como Directora de Operaciones de la empresa y la siguieron ejecutivos de compañías tales como eBay, Genentech y Mozilla. Una ola de antiguos empleados de Google también llegó.
Mientras tanto la mayoría de los amigos cercanos de Zuckerberg, que trabajaron para Facebook en su inicio, lo habían dejado. Adam D’Angelo, amigo de Zuckerberg desde sus días de hacking y programación, se asoció con otro antiguo empleado de Facebook, Charlie Cheever, para fundar Quora.com, una red social que añade preguntas y respuestas sobre varios temas. Chris Hughes, compañero de dormitorio de Mark, se fue para unirse a la campaña de Obama y posteriormente fundó el sitio filantrópico Jumo.com.
En parte el éxodo refleja la posición de los antiguos empleados de Facebook en el mundo tecnológico. Pero estas partidas también muestran los problemas que tienen algunas personas para trabajar con Zuckerberg. Uno de sus amigos más cercanos me comentó que es difícil tener como jefe a un amigo, especialmente a alguien que considera el sitio, desde su inicio, como “Una producción de Mark Zuckerberg”, el marbete que se publicaba en cada página en los primeros días de Facebook. “Últimamente, el marbete es el programa de Mark”.
A finales de julio Facebook lanzó la versión beta de Questions, un producto de preguntas y respuestas que parece ser un competidor directo de Quora. Para muchos esto parece un ataque vengativo para los amigos y antiguos empleados. En una entrevista Cheever declinó hacer comentarios, al igual que Matt Cohler, otro amigo que dejó la compañía e invirtió en Quora.
Chris Cox, Vicepresidente de Productos de Facebook, afirma que Facebook Questions no es un ataque a Quora. “Hemos hablado de las preguntas como la futura forma en que la gente buscará las cosas, así que era momento de construir algo adecuado”, comentó Cox.  “Hacer eso en primer lugar no significa que sea todo lo que hay al respecto”. Agregó, “Lo que importa siempre es la ejecución. Siempre”.
La meta final de Zuckerberg es crear y dominar una clase distinta de Internet. Google y otros motores de búsqueda pueden indexar la Web, pero afirma, “la mayoría de la información que nos interesa son cosas que están en nuestras cabezas, ¿cierto? Y eso no está ahí afuera para ser indexado, ¿correcto?” Zuckerberg estaba a la mitad de la escuela cuando se lanzó Google y parece tener un enorme deseo de construir algo que lo supere. “Es como conectarnos entre nosotros de forma más profunda: realmente quieres saber qué ocurre con la gente que está a tu alrededor”, comenta.
En 2007 Zuckerberg anunció que Facebook se convertiría en una “plataforma”, lo cual significa que los desarrolladores externos podrían empezar a crear aplicaciones que se ejecutarían dentro del sitio. Esto funcionó. La compañía de juegos sociales Zynga, creadora de FarmVille y Mafia Wars, espera ganar más de 500 millones de dólares este año, la mayoría generados por personas que los juegan en Facebook. En 2008 Zuckerberg reveló Facebook Connect, que permite a los usuarios registrarse en otros sitios Web, sistemas de juegos y dispositivos móviles con su cuenta de Facebook, que sirve como un pasaporte digital para socializar. La primavera pasada Facebook introdujo lo que Zuckerberg llamó Open Graph. Los usuarios que lean artículos en CNN.com, por ejemplo, pueden ver cuáles artículos leyeron sus amigos de Facebook, cuáles han compartido y cuáles les gustaron. A la larga, la compañía espera que los usuarios puedan leer artículos, visitar restaurantes y ver películas con base en lo que les recomienden sus amigos de Facebook y no, por ejemplo, con base en una página que les envíe un algoritmo de Google. Zuckerberg se imagina que Facebook será una capa subyacente en casi cualquier dispositivo electrónico. Podrás prender tu televisión y ver que 14 de tus amigos de Facebook están viendo “Entourage” y que tus padres grabaron “60 Minutes”. Quizá podrás comprar un teléfono nuevo y simplemente ingresar tus credenciales. Todos tus amigos y quizá las direcciones de todos los lugares que tú y ellos han visitado recientemente estarán ahí.
Para que este plan funcione óptimamente, las personas deben estar dispuestas a dar más y más información personal a Facebook y sus socios. Quizá para acelerar el proceso, en diciembre de 2009 Facebook cambió sus políticas de privacidad. A menos que lidies con un conjunto de complicadas configuraciones, una cantidad enorme de tu información, que posiblemente incluya tu nombre, tu género, tu fotografía, tu lista de amigos, podía ser hecha pública de manera predeterminada. El mes siguiente Zuckerberg declaró que la privacidad era una “norma social” evolutiva.

RED SOCIAL

Zuckerberg insiste en que el antiguo estudiante que fue, no debería definir quién es ahora. Pero sabe que eso ocurre y debido al próximo estreno de “Red Social” seguramente continuará ocurriendo. La película muestra un nocivo retrato y la imagen de un joven malhumorado, inseguro y obsesionado por el sexo que será difícil cambiar. Zuckerberg afirma, “Pienso que muchos considerarán eso poco importante, acerca de cuando tenía 19 años dirán, ‘Oh, bueno, él era así. . . . Él debía ser de esta otra forma ¿correcto?’ ”
En la versión de Hollywood, la temprana fundación de Facebook es, como afirma Sorkin en una entrevista, “una historia clásica de amistad, lealtad, traición y celos”. Sorkin describió a Zuckerberg como un “brillante tipo que socialmente se sentía incómodo y tenía su nariz pegada contra la ventana de la vida social. Podría parecer que deseaba fervientemente ingresar a un final club”, estos clubes exclusivos dentro de la élite en Harvard. Los gemelos Winklevoss eran miembros de Porcellian Club, el más prestigioso.
En la escena inicial de la película, conforme al guión que se filtró en línea, Zuckerberg y su novia, Erica, estudiante en la Universidad de Boston, están sentados en un bar del campus e intercambian diferentes argumentos. (“No tienes que estudiar”, dice él. “¿Cómo sabes que no tengo que estudiar?” pregunta ella. “¡Porque vas a la B.U.!”) Erica toma su mano, lo mira fijamente y dice, “Escucha: Serás exitoso y rico. Pero irás por la vida pensando que a las chicas no les agradas porque eres fanático del cómputo. Y quiero que sepas, desde el fondo de mi corazón, que eso no es verdad. Eso ocurrirá porque eres un pendejo”.
La película se basó en “The Accidental Billionaires”, de  Ben Mezrich, un libro acerca de la fundación de Facebook. Mezrich también escribió un best seller publicado en 2003 sobre estudiantes universitarios que se vuelven ricos. El libro, titulado “Bringing Down the House”, presentaba escenas inventadas, personajes ficticios y diálogo recreado. Su nueva obra ha sido criticada por usar métodos similares. Mezrich dice que el libro no es una descripción “enciclopédica” de la fundación de Facebook, pero sí es “una historia verdadera que Zuckerberg mejor no contaría”, escrita en lo que él llama un “estilo esquemático de suspenso”. El libro profundiza en las entrevistas que Mezrich realizó con Eduardo Saverin, el primer gerente comercial de Facebook, que fue alejado por Zuckerberg y lo demandó. Mezrich no logró hablar con Zuckerberg. (El productor de “Red Social”, Scott Rudin, trató de ver a Zuckerberg y otros ejecutivos de Facebook, pero fue rechazado). Mezrich vendió los derechos para hacer una película sobre el libro incluso antes de que lo terminara. Llamó a Sorkin su “primer lector” y le entregaba los capítulos a medida que los terminaba.
Sorkin dice que crear el personaje de Zuckerberg fue un reto. Agrega que los estudiantes universitarios son “las personas más jóvenes sobre las que he escrito”. Sorkin, de 49 años, dice que sabía muy poco de las redes sociales y profesa un profundo disgusto por la blogósfera y otros medios similares. “Había escuchado de Facebook, al igual que había oído de un carburador”, me contó.  “Pero si abro la capota de mi coche no sabría dónde encontrarlo”. Irónicamente llamó a la película “Red Social”. Al referirse a los creadores de Facebook, Sorkin afirma, “es un grupo de personas socialmente disfuncionales de una u otra forma que crearon el sitio de red social más grande del mundo”.
Sorkin insiste en que “la película no se pensó como un ataque” para Zuckerberg. Sin embargo, según lo describe, Zuckerberg “pasa la primera hora y cincuenta y cinco minutos como un antihéroe y los últimos cinco minutos como un héroe trágico”. Agrega, “No quiero ser injusto con este joven a quien no conozco, que nunca me hizo nada y no merece ser golpeado en la cara. Honestamente creo que no he hecho eso”.
Mientras esto ocurría, “The West Wing”, de Sorkin, era uno de los programas de televisión favoritos de Zuckerberg.  Éste lo descubrió cuando viajó a España con Chan, con quien salía desde 2003, con una breve interrupción.  En Madrid ambos se enfermaron y terminaron viendo la primera temporada del programa en la cama. En una tienda departamental española compraron los DVD de las otras seis temporadas y los vieron todos. Zuckerberg dijo que le agradó la autenticidad de la serie, la forma en que captaba la verdad sobre trabajar en Washington, al menos así es como lo describieron sus amigos.
Mencioné a Sorkin que su serie televisiva era una de las favoritas de Zuckerberg. Hizo una pausa. Por fin respondió “Desearía que no me hubieras dicho eso”. Cuando pedí a Sorkin que adivinara el episodio que más le gustó a Zuckerberg, dijo, “el episodio The Lemon-Lyman”, en la Tercera Temporada, cuando Josh Lyman, el subjefe de personal interpretado por Bradley Whitford, descubre que tiene un seguidor en un consejo de mensajes en línea y de manera muy insensata interactúa con sus miembros.
Realmente Zuckerberg me dijo que su episodio favorito fue “Two Cathedrals”, al final de la Segunda Temporada, en el cual Martin Sheen, que interpreta al Presidente Josiah Bartlet, lamenta la muerte de su antiguo secretario y, después de divulgar que tiene esclerosis múltiple, cavila si debe buscar la reelección. Está dentro de la Catedral Nacional y ordena que se selle temporalmente. Maldice a Dios en latín y prende un cigarrillo. “Es como algunos trayectos de Facebook, hemos tenido muy grandes pros y contras”, afirmó Zuckerberg.
Zuckerberg dice que muchos detalles que leyó sobre la película son simplemente erróneos. (Por ejemplo, él no tuvo interés en unirse a un Final Club.) Cuando lo presioné para hablar sobre la película y lo que ésta significa para su persona pública, respondió fríamente: “Conozco la historia real”.
Unos días después de nuestra charla, Zuckerberg cambió su perfil de Facebook y retiró “The West Wing” de su lista de programas de televisión favoritos.
Recientemente en una tarde de jueves, Zuckerberg me invitó a un paseo por el vecindario en Palo Alto donde vive y trabaja. Mientras salimos de su oficina y caminamos por la calle de costosas mansiones, me contó acerca de su primer viaje a Silicon Valley. Fue durante las vacaciones de invierno en enero de 2004, un mes antes de lanzar Facebook. Tenía diecinueve años. “Recuerdo que volé hasta acá, fui en taxi por la Carretera 101 y pasé frente a estas grandes compañías tecnológicas como Yahoo!”, dijo. Su camiseta gris tenía el emblema de la palabra “hacker”. “Recuerdo que pensé, quizá algún día construiré una compañía. Probablemente no será así, pero algún día lo haré”.
Llegamos a su casa. Estacionado afuera estaba el Acura TSX negro que compró hace un par de años, después de preguntar a un amigo para que le sugiriera un auto que fuera “seguro, cómodo, sin ostentación”. Él maneja mucho para relajarse y descansar, comentan sus amigos, y usualmente termina en el departamento de Chan. Ella vive cerca del Golden Gate Park y es estudiante de tercer año de medicina en la Universidad de California, San Francisco. Pasan los fines de semana juntos, caminan por el parque, van a remar (él insiste en ir en botes separados y competir en rapidez), juegan bocce o el juego de tablero Settlers of Catan. Los domingos están reservados para la cocina asiática. Por lo general hacen un viaje al extranjero de dos semanas en diciembre. Este año planean visitar China.
Zuckerberg ha encontrado todas sus casas en Craigslist. Su primer lugar fue un estrecho apartamento de una recámara que un amigo describió como algo similar a un “antro de crack”. El siguiente departamento tenía dos recámaras, seguido por su actual casa, de dos pisos y cuatro habitaciones sobre la cual me dijo que es “demasiado grande”. Él la renta. (“Es la persona rica más pobre que he visto en mi vida”, comentó Tyler Winklevoss). Cuando cruzamos la calle vimos a Chan en una silla del patio trasero con un resaltador amarillo en la mano, leyendo un libro de texto; ella planea ser pediatra. Cerca había un toldo y una parilla de barbacoa. Sorprendido, Zuckerberg se le acercó y frotó su hombro derecho. “No sabía que ibas a estar aquí”, le dijo. Ella tocó su mano y sonrió.
Entramos a la casa, que está pintada en diversos tonos de azul y beige, excepto la cocina, que es de color amarillo vibrante. Los colores no le importan mucho a Zuckerberg; hace unos años realizó una prueba en línea y se dio cuenta que tenía ceguera a los colores rojo-verde. En Facebook el color dominante es azul pues según afirma, “el azul es el color más rico para mí, puedo ver todas las gamas de azul”. De pie en la cocina, recargado sobre el fregadero, me ofreció un vaso de agua.

REDED SOCIAL

era difícil mantenerme a la cabeza de él”. (Newman perdió el rastro de Zuckerberg y se impresionó al saber en nuestra entrevista que su antiguo alumno había construido Facebook.) Poco después Mark comenzó a tomar un diplomado en cómputo cada jueves por la noche en el cercano Mercy College. Cuando su padre lo dejó en la primera clase, el instructor miró a Edward y dijo señalando a Mark, “No puede traerlo al salón de clases con usted”. Edward respondió al instructor que su hijo era el estudiante.
Mark no era el estereotipo de fanático de las computadoras torpe. En Exeter fue capitán del equipo de esgrima. Obtuvo un diploma en historia clásica. Pero las computadoras siempre fueron lo esencial. Para su proyecto de graduación en Exeter escribió un software que llamó Synapse. Creado con un amigo, Synapse fue como una versión temprana de Pandora, un programa que usaba inteligencia artificial para aprender los hábitos de escucha de los usuarios. Las noticias de la existencia del software se difundieron en los blogs tecnológicos. Pronto AOL y Microsoft dijeron que deseaban comprar Synapse y reclutar al adolescente que lo inventó. Él los rechazó.
En  vez de eso, Zuckerberg decidió entrar a Harvard en el otoño de 2002.  Llegó a Cambridge con una reputación de prodigio en programación. A veces usaba una camiseta con un pequeño mono impreso y las palabras “Mono de código”. Se unió a la fraternidad judía Alpha Epsilon Pi y en una fiesta de viernes por la noche Zuckerberg, entonces estudiante de segundo año, conoció a su actual novia Priscilla Chan, una chica china estadounidense de los suburbios de Boston. Empezaron a conversar mientras esperaban para entrar el baño. “Era un tipo bastante nerd que salía poco”, me contó Chan.  “Recuerdo que tenía lentes de fondo de botella.  Casi una etiqueta para C++. Era algo humorístico universitario pero con un atractivo de ciencia de la computación bastante fatuo”.
Zuckerberg tenía un talento natural para crear software sencillo y adictivo. En su primera semana como estudiante de segundo año, construyó CourseMatch, un programa que permitía a los usuarios decidir cuáles clases tomar con base en las elecciones de otros estudiantes. Poco después inventó Facemash, donde los usuarios veían las fotografías de dos chicas y hacían clic en un botón para opinar quién era más candente, como un sistema de calificación sexual. Fue rápidamente cerrado por la administración escolar. Luego, tres hombres de clase alta, un especialista en matemáticas aplicadas de Queens, Divya Narendra, con los gemelos de Greenwich, Connecticut, Cameron y Tyler Winklevoss, se acercaron a Zuckerberg para pedirle ayuda con un sitio en el que habían estado trabajando llamando Harvard Connection.
Zuckerberg ayudó a Narendra y a los gemelos Winklevoss, pero pronto abandonó su proyecto para construir su propio sitio, que a la larga llamaría Facebook. El sitio fue un éxito inmediato y, al final de su segundo año, Zuckerberg dejó la universidad para manejarlo.
Según cuenta él la historia, las ideas detrás de las dos redes sociales eran totalmente distintas. El sitio de ellos, afirma, enfatizaba las citas, mientras el suyo resaltaba la conexión en red. Si escuchas la narración de los gemelos Winklevoss, Zuckerberg les robó su idea y los retuvo deliberadamente de lanzar su sitio. Altos, de espaldas anchas y populares, los gemelos eran remeros campeones que compitieron en las Olimpiadas de Beijing; recientemente habían obtenido un M.B.A. de Oxford. “Él robó el momento, robó la idea y robó la ejecución, me comentó Cameron. La disputa ha estado en tribunales casi desde que se lanzó Facebook, hace seis años. A la larga, Facebook llegó a un arreglo con los Winklevoss y Narendra por la supuesta cifra de 75 millones de dólares, pero ahora ellos piden más, reclamando que Facebook los engañó sobre el valor de la parte que recibirían.
Para preparar el litigio contra los Winklevoss y Narendra, el equipo legal de Facebook buscó en la computadora de Zuckerberg y encontró mensajes instantáneos (IM) que envió mientras estaba aún en Harvard. Aunque los IM no ofrecen evidencia para respaldar el alegato de robo, de acuerdo con fuentes que los han visto, los mismos retratan a Zuckerberg como traidor, convenenciero e insensible. Un grupo de abogados y ejecutivos de Facebook revisó los IM en una reunión de dos horas en enero de 2006 en las oficinas de Jim Breyer, el socio gestor de la firma de coinversión Accel Partners, el inversionista externo más grande de Facebook.
El sitio tecnológico Silicon Alley Insider obtuvo algunos mensajes y la primavera pasada publicó la transcripción de una charla entre Zuckerberg y un amigo, en la que describe cómo planeaba tratar con Harvard Connection:

AMIGO: ¿así que ya decidiste qué vas a hacer con los sitios Web?
ZUCK: sí, voy a joderlos
ZUCK: probablemente en el año
ZUCK: *oreja
En otro intercambio filtrado por Silicon Alley Insider, Zuckerberg explica a un amigo que su control de Facebook le da acceso a cualquier información que quiera saber sobre cualquier estudiante de Harvard:

ZUCK: sí, así que si alguna vez necesitas información de alguien en Harvard
ZUCK: sólo dime
ZUCK: tengo más de 4,000 correos electrónicos, fotografías, direcciones, sns
AMIGO: ¿!qué!? ¿Cómo obtuviste todo eso?
ZUCK: la gente simplemente me lo envía
ZUCK: no sé por qué
ZUCK: ellos “confían en mí”
ZUCK: tontos estúpidos
Conforme a dos fuentes expertas, existen más IM no publicados que son embarazosos y dañinos para Zuckerberg. Sin embargo, en una entrevista Breyer afirmó, “Basado en todo lo que vi en 2006 y después de pasar mucho tiempo con Mark, mi confianza en él como Director General de Facebook no se redujo”. Breyer, que es miembro del consejo de Facebook, añade, “Es un individuo brillante que, al igual que todos nosotros, ha cometido errores”. Cuando pregunté a Zuckerberg sobre los IM que se publicaron en línea, y que también se han obtenido y confirmado, dijo que lo lamenta “absolutamente”. “Si vas a avanzar y a crear un servicio influyente y en el que muchas personas confían, entonces debes ser maduro ¿correcto?” comentó. “Creo que crecí y he aprendido mucho”.

RED SOCIAL

De The New Yorker

Carta desde Palo Alto

La cara de Facebook

Mark Zuckerberg marca un nuevo rumbo.

Por José Antonio Vargas 20 de septiembre de 2010

Mark Zuckerberg fundó Facebook en su dormitorio universitario hace seis años. Quinientos millones de usuarios se han unido desde entonces y ochocientos setenta y cinco de ellos son sus amigos. El sitio es un directorio de la gente del mundo y un lugar para que los ciudadanos privados fabriquen identidades públicas. Te registras y empiezas a publicar información sobre ti mismo: fotografías, historial de empleo, por qué te sientes irritado en este momento contra la selección de ositos de goma en Rite Aid, u optimista sobre los prospectos de paz en el Medio Oriente. Cierta información sólo puede ser vista por tus amigos; otra está disponible para los amigos de tus amigos; alguna otra no está disponible para nadie. Las políticas de privacidad de Facebook son muy confusas y la compañía las ha cambiado frecuentemente, casi siempre permitiendo que se exponga más información de más formas.
Conforme a su perfil en Facebook, Zuckerberg tiene tres hermanas (Randi, Donna y Arielle), que son sus amigas. También es amigo de sus padres, Karen y Edward Zuckerberg. Se graduó de Phillips Exeter Academy y asistió a la Universidad de Harvard. Es fan del comediante Andy Samberg y entre sus músicos favoritos se encuentran Green Day, Jay-Z, Taylor Swift y Shakira. Tiene veintiséis años de edad.
Zuckerberg cita el “Minimalismo”, las “Revoluciones” y “Eliminar el deseo” como sus intereses. Le agrada “Ender’s Game”, una saga de ciencia ficción sobre el futuro de Orson Scott Card, que narra la historia de Andrew (Ender) Wiggin, un chico dotado que domina los juegos de guerra en la computadora y después se da cuenta de que está involucrado en una guerra real. No anota otros libros en su perfil.
Los amigos de Facebook de Zuckerberg tienen acceso a su dirección de correo electrónico y su número de teléfono celular. Pueden explorar sus álbumes de fotografías, como uno titulado “The Great Goat Roast of 2009”, un registro de un evento celebrado en su patio trasero. Saben que, a principios de julio, después de regresar del retiro anual de Allen & Company para millonarios de Hollywood, magnates de Wall Street y titanes tecnológicos, se hizo amigo en Facebook de Barry Diller. Poco después Zuckerberg escribió en su página de Facebook, “¿Hay algún sitio que transmita la final de la Copa del Mundo en línea? (No tengo televisión)”.
Desde agosto pasado ha sido muy fácil rastrear a Zuckerberg a través de una nueva función en Facebook llamada Places, que permite a los usuarios marcar su ubicación en cualquier momento. A las 2:45 A.M., E.S.T., del 29 de agosto, estaba en el Ace Hotel, en el distrito de ropa de Nueva York. Regresó a las oficinas principales de Facebook en Palo Alto, a las 7:08 P.M. Por otro lado, el 31 de agosto a las 10:38 P.M. él y su novia estaban cenando en la Taquería La Bamba, en Mountain View.
Zuckerberg podría parecer un sobre compartidor en la era de la sobre compartición. Pero éste es justamente el punto. El modelo empresarial de Zuckerberg depende de nuestras cambiantes nociones de privacidad, revelación y total auto exhibición. Entre más cosas quieran poner en línea las personas, más dinero conseguirá su sitio por parte de los anunciantes. Felizmente para él, y para los prospectos de su eventual fortuna, sus intereses de negocios coinciden perfectamente con su filosofía personal. En la sección de biografía de su página, Zuckerberg escribe, “Trato de hacer del mundo un lugar más abierto”.
Al parecer el mundo está respondiendo. El sitio es ahora la red social más grande en países que abarcan desde Indonesia hasta Colombia. Hoy en día, al menos una de cada catorce personas en el planeta tiene una cuenta en Facebook. Mientras tanto Zuckerberg se ha convertido en el niño rey de Silicon Valley. En caso de que ocurra, cuando Facebook decida salir al público Zuckerberg será uno de los hombres más ricos del mundo y uno de los multimillonarios más jóvenes. En la edición de octubre de Vanity Fair, Zuckerberg fue nombrado No. 1 en la clasificación de poder del New Establishment, justo delante de Steve Jobs, líder de Google, y de Rupert Murdoch. La revista lo declaró “nuestro nuevo César”.
A pesar de su objetivo de abertura global, Zuckerberg sigue siendo una persona cautelosa y reservada. No le agrada hablar con la prensa y lo hace muy rara vez. Tampoco parece disfrutar las apariciones públicas que le solicitan crecientemente. Este verano, en un evento en el Museo de Historia de la Computación, en Silicon Valley, uno de sus interlocutores abordó a Zuckerberg detrás de bastidores, minutos antes de que subieran al escenario y dijo, “No le gustan mucho este tipo de eventos, ¿o sí?” Zuckerberg contestó con un abrupto “No”, después tomó un sorbo de su botella de agua y posó su mirada en la distancia.
Esto hace que el momento actual sea particularmente incómodo. Zuckerberg, o al menos su versión no autorizada creada en Hollywood, protagonizará la película titulada “Red Social”, dirigida por David Fincher y escrita por Aaron Sorkin. La cinta, que inaugura el Festival de Cine de Nueva York y fue estrenada el 1 de octubre en Estados Unidos, es la presentación que muchas personas del mundo esperan para conocer a Zuckerberg. Los perfiles de Facebook siempre tienen algo de interpretación: eliges los detalles que deseas compartir y también decides con quién deseas compartirlos. Ahora Zuckerberg, con quien me reuní varias veces este verano para entrevistas personales, afronta lo opuesto: una exposición pública de detalles que él no eligió. No planea ver la película.
Zuckerberg, o  Zuck, como es conocido por casi todas las personas cercanas, es pálido y de complexión mediana, tiene pelo café rizado corto y ojos azules. Mide sólo cinco pies de altura, pero parece más alto porque se para sacando el pecho y con la espalda recta, como si estuviera colgado de una cuerda. Su atuendo estándar es una camiseta gris, blue jeans y tenis. Su aspecto puede ser lejano y desconcertante, una extraña mezcla de timidez y arrogancia. Cuando no le interesa lo que alguien dice, simplemente mira hacia otro lado y contesta, “Sí, sí”. A veces hace una pausa tan larga antes de responder, que parece que está ignorando la pregunta totalmente. La queja común sobre Zuckerberg es que es “un robot”. Uno de sus amigos más cercanos me dijo, “Él ha sido sobre programado”. Sin duda, a veces habla como si fuera un Mensaje Instantáneo, brusco y plano como un tono de marcación, pero también puede decir una broma y actuar de forma superficial y condescendiente, como si siempre supiera algo que tú no sabes.  No obtante, al estar cara a cara a menudo es encantador y cada vez se siente más cómodo en un escenario. En el evento del Museo de Historia de la Computación, estaba energizado, pensativo e introspectivo, incluso relajado. Abordó las inquietudes acerca de las configuraciones de privacidad de Facebook relatando una anécdota personal que por lo general no expone en sus respuestas. (“Si sólo pudiera elegir compartir mi número de teléfono móvil con todos en Facebook, no lo haría. Pero como lo puedo hacer únicamente con mis amigos, sí lo hago”). También fue humilde. Cuando le preguntaron si era la misma persona frente a una multitud o con sus amigos, Zuckerberg respondió, “Sí, la misma persona torpe”.
Zuckerberg creció en una casa sobre una colina en Dobbs Ferry, Nueva York. Acoplado en el sótano estaba el consultorio dental de su padre, Edward Zuckerberg, conocido por sus pacientes como “indoloro Dr. Z”.  (“Atendemos a los cobardes”, anuncia su sitio Web). El consultorio tiene una pecera de 160 galones y el lugar está lleno de recuerdos marinos que los pacientes del Dr. Zuckerberg le traen. La madre de Mark, Karen, es psiquiatra pero dejó de practicar para cuidar a sus hijos y trabaja como administradora de la oficina de su esposo.
Edward fue usuario temprano de la radiografía digital e introdujo a su hijo a la programación de cómputo Atari BASIC. La casa y el consultorio están llenos de computadoras. Una tarde de 1996 Edward declaró que deseaba una mejor forma de anunciar la llegada de una persona en vez de que la recepcionista gritara, “¡Llegó el paciente!” Mark construyó un programa de software que permitía a las computadoras en la casa y el consultorio enviar mensajes unas a otras. Lo llamó ZuckNet y era básicamente una versión primitiva de los Mensajes Instantáneos AOL, que salieron al mercado el año siguiente. La recepcionista enviaba el mensaje a Edward, mientras los niños solían enviarse mensajes unos a otros. Una tarde, mientras Donna trabajaba en su cuarto, escaleras abajo, se abrió un mensaje en la pantalla: la computadora contenía un virus mortal y explotaría en treinta segundos. A medida que la máquina hacía la cuenta regresiva, Donna subió corriendo las escaleras y gritó, “¡Mark!”
Algunos niños jugaban juegos de cómputo. Mark los creaba. En todas nuestras charlas, el Zuckerberg más animado que he visto, hablando con una gran sonrisa, casi tropezando con sus palabras y con ojos alertas, ha sido cuando describe sus aventuras juveniles en la codificación. “Algunos de mis amigos eran artistas”, dijo. “Venían a mi casa, dibujaban algo y yo construía un juego sobre eso”. Cuando tenía casi once años, sus padres contrataron a un tutor de cómputo, un desarrollador de software llamado David Newman, que venía a su casa una vez por semana para trabajar con Mark. “Era un prodigio”, comentó Newman.  “A veces